Objeto de esta página web

 

El siguiente espacio web nace de la idea de contar cosas, de compartir. Enfermo de distonía de torsión (DT) desde la infancia, y después de más de 30 años de vivir un proceso difícil y complicado que, además, y lo sé desde hace poco, ya venía marcado de origen en mi propio etiquetado genético, me siento en la obligación de intentar ayudar con mi propia experiencia a quien pueda interesarle, si bien sin el menor ánimo de aconsejar nada a nadie.

 

Cualquier enfermo de distonía sabe bien que el hecho de padecer esta afección enseña muy pronto que los consejos habituales no suelen servir para nada en el desempeño de las cosas más cotidianas y sencillas. A partir de esa idea, y con la dosis de sensibilidad y cuidado que merece este asunto, pretende establecerse una plataforma en la que poder contar, e invitar a otros a contar, cosas útiles en sentido práctico, y/o especialmente en el terreno de lo anímico.      

 

A menudo, el hecho de vivir permanentemente instalado en el dolor, en la renuncia a multitud de oportunidades (muchas de ellas de difícil explicación para el resto del mundo), víctima de cantidad de temores infundados, sumido a veces en la más pesarosa desesperanza y, ante todo, ávido de la máxima comprensión posible, hace del distónico una figura cuya fragilidad y sufrimiento le hacen entender el mundo y enfrentarlo de una forma simplemente 'distinta' que, sin embargo, puede resultar mucho más útil para los demás de lo que, en principio, cabría imaginar.

 

San Agustín defendió la idea de que 'Es malo sufrir, pero es bueno haber sufrido', y entiendo una obligación, como enfermo distónico, la de sacar el mejor partido a la segunda parte de la reflexión del sabio para ponerla a disposición de otras personas enfermas o no.

 

Mi convencimiento personal me dicta que detrás de un enfermo de distonía es muy probable que se encuentre, casi por definición, una persona especial, con profundos valores y la 'inteligencia' que surge invariablemente de la necesidad de salir adelante, y tan fuerte, beneficiosa, y productiva como el mundo esté dispuesto a confiarle desde la comprensión de sus limitaciones físicas.      

 

El objeto de esta página es, desde luego, una oportunidad de poder demostrar y demostrarnos que existen caminos y fórmulas para vivir la distonía con absoluta dignidad, en la máxima expresión de las posibilidades personales de cada cual, y sin la menor necesidad de avergonzarse absolutamente de nada.